jueves, 3 de octubre de 2019

Hald open mic en Oracles Theatre

Después de estos meses de verano, de centrarse en los proyectos propios, el trabajo y en viajar por los Balcanes, empieza el otoño y, con el otoño, nuevas etapas intermedias y los nuevos (antiguos) micros abiertos de Barcelona
Este viernes, en Oracles Theatre, conducido por la agitadora Teresa Estévez Rodríguez. Todo un viaje artístico hacia los sentidos. 



viernes, 21 de junio de 2019

Ser poeta en los tiempos que corren (III): ¿Dónde está el sentido de un poema? Ubicando la interpretación poética

Un conjunto de sílabas forma un verso, un conjunto de versos forma una estrofa y un conjunto de estrofas forma un poema. A esto se le añaden, recursos literarios e ideas contenidas en esos conjuntos. Hasta aquí, todo bien, pero la suma de las partes no hace el todo: ¿Qué ocurre desde que alguien lo escribe hasta que una mente lo recibe, sea leyéndolo, sea escuchándolo? ¿Cómo se interpreta un poema y dónde está su sentido?

Algunos sitúan la interpretación de la poesía en quien la escribe, otros en la pieza poética en sí misma (“el texto tiene que hablar por sí mismo”, nos aventuramos algunos a decir) y otros en la interpretación del lector (“esto también lo podría escribir yo”, parece ser el resultado último de algunos lectores). Lo mismo hacen también los lingüistas investigadores, cuando se centran en: 1) cómo funciona el lenguaje en la mente, 2) cómo es lo que se dice en el contexto de uso o 3) cómo es la comprensión y recepción del mensaje. Es esto último  análogo a la poesía, en efecto, pues constituye también un acto de comunicación, con sus  actos de habla, con sus intervenciones, envíos a destinatarios, procesos inferenciales en al menos un par de mentes y todo lo demás.

Curioso es el hecho de que el verbo en griego que originó la palabra poesía, ποιεω [poiéo], que significa algo así como crear, componer o hacer, fabricar diera tres palabras: ποιητής [poietés], el que crea; ποιησις [poíesis], el acto de la creación en sí mismo y ποιημα [poíema], que es el poema, aquello creado. Y digo que es curioso porque hasta donde yo sé, este verbo no dio nos dio la palabra que significa “el que recibe la poesía”: ¿el poetáculo? El poetáculo al que llamamos lector, y me disculpo por el palabro.

Es una cuestión de énfasis, de dónde situamos el foco cuando tratamos de encontrar dónde se encuentra la interpretación de la poesía y que tiene mucho que ver con comprender con profundidad un poema o una pieza literaria en todas sus facetas, desde su composición y producción en un agente hasta su llegada a una cabeza humana, de la cual vuelve a salir en otra forma, sea literaria o en forma de otra manifestación cultural (o no, o en cualquier otra forma).
Hace 33 años, Barry Jordan en una conferencia que pronunció en la Universidad de Barcelona en el 1985 y que pasó a ser adaptada y publicada en Quimera (volumen 51, pp. 55-61, bajo el nombre de ¿Dónde está el sentido? Un viaje por la teoría literaria) que el lector ya no es un consumidor pasivo, inerte y refiere en una cita brillante a Stanley Fish, afirmando que para este no es propiamente el texto lo que determina la respuesta del lector o el sentido del texto, sino lo que llama la “comunidad interpretativa” a la que pertenece el lector.

En cualquier caso, más allá de la experiencia literaria y de cómo se construye el sentido de un poema, las vías de legitimización de una pieza literaria pasan por muchos conductos. De entre ellos, pasan por esta construcción de sentido y toda interpretación de un lector se da desde su propio contexto, contexto que incluye también el conocimiento de la tradición literaria y de un canon, que es movible y que tiene la propiedad de irse transformando.

Con esto no querría terminar dando a entender una defensa de cualquier interpretación o juicio estético, pues una cosa es entender que algo puede ser observado desde múltiples puntos de vista y que la validez de una interpretación y de un juicio (sea de una obra artística o de cualquier otra cosa) se da siempre en un contexto y bajo unos criterios y otra muy distinta es decir “todo vale”, “todo es relativo” y “según cómo se mire”. Solo tengo la certeza de que quien sabe mirar más allá de lo que sus ojos ven, sus oídos escuchan y su cabeza humana explora, encontrará poesía allá donde quepa encontrarla.

Ser poeta en los tiempos que corren (II): La poesía insinúa: más allá del lugar donde el contenido encuentra su forma y viceversa

Parece que la poesía insinúa realidades escondidas, difíciles de explorar. Es el camino hacia lo perplejo, hacia el misterio, la poesía es, poniéndonos michelangelianos o buonarrotistas, la figura escultórica encontrada o descubierta al ir sacando con el cincel a todo el bloque de mármol pedazo a pedazo.

Volviendo a aquello del principio de ¿Qué es ser poeta?, escribía Rafael López Estrada en Poesía practicable que La poesía trasciende la condición del poeta y que Solo sé que, si abro el poema, deberá sangrar / A veces la arquitectura ciega al poema. Quizá poesía sea lo que queda cuando lo quitas todo, forma y también incluso la idea, el contenido. Precisamente, escribió don León Felipe en su Preceptiva poética:

Leon Felipe (1963)-Monochrome representation.jpgDeshaced ese verso.
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.
                               (León Felipe)




domingo, 16 de junio de 2019

Poesia en acció: poesía, solidaridad y educación en valores


Dos de mis grandes pasiones son la poesía y el mundo de la solidaridad. Nada me gusta más que conocer y participar en proyectos donde estas dos se unen. Pero aún me gusta más, si cabe, cuando un proyecto sabe participar de la comunidad educativa. Este es el caso de Poesia en acció.

Cada año convocan un certamen de poesía sobre valores en el  que participan alumnos de primaria y secundaria y también profesores y poetas (o profesoras poetas). Con los ganadores  editan una antología, cuyos beneficios van directamente a una fundación.

Poesia en acció ha celebrado ahora su vigésimo aniversario. Eso significa que llevan ni más ni menos que veinte años trabajando en este proyecto de poesía solidaria. Y no se les ha ocurrido mejor evento que llevar a cabo toda una maratón solidaria de poesía en Barcelona ciudad desde las 10:30 de la mañana hasta que cae el día con recital poético musical y más actividades, cuyos beneficios se destinarán a la fundación Vicente Ferrer para una familia en India para construir una casa en Anantapur, fundación de la que no oigo más que buenas referencias que algún día me afanaré en comprobar visitando sus proyectos.

viernes, 7 de junio de 2019

Poesía para cambiar el mundo y mejorar las relaciones humanas: Parece amor, pero no lo es


Tenía ya programado en mi cabeza escribir un post relacionado con la poesía que sirve para cambiar el mundo, cuando me ha llegado la noticia de ser una de las 10 finalistas en el 1r. concurso literario de Parece amor pero no lo es y he decidido que tenía que escribirlo ya, aunque fuera rápido y corriendo. No puedo más que sentirme agradecida y afortunada de colaborar con mi poesía en proyectos como este, porque eso le da sentido a seguir volcándome a escribir.

Mucho se ha dicho sobre la falacia del amor romántico y sobre las relaciones tóxicas. También, consecuentemente, sobre las relaciones equitativas. Lo que no había conocido tan directamente era un proyecto que apostase por hacer un certamen para piezas literarias que contribuyesen en esto. Y es que, en tanto que manifestación cultural y artística de una comunidad, la poesía es también una herramienta para remover conciencias y, aunque sea de a poco, cambiar el mundo en alguna medida.

sábado, 1 de junio de 2019

Espai Poè(Tic) en peligro de cierre

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
Para los que seguís el blog desde lejos, el Espai Poètic es una asociación cultural artística, referente actual en Barcelona con un repertorio inaacabable de talleres, exposiciones, micros abiertos y un largo etcétera y ahora se encuentra en apuros.

Es ESPACIO porque, aparte de ser infinitos como el espacio, son trampolín de proyectos nuevos, empujón de nuevos artistas, escenario de consagrados, galaxia de la cultura libre en Barcelona y es POÉTICO porque es la casa poètica de artistas, porque es comunidad creativa. 

Y así debe seguir sendo, pero para ello necesita de apoyo. 


Apoyad y apoyad y difundid difundid. 
          #EspaiPoeticNoPotTancar                          

Reproduzco a continuación su comunicado oficial y cómo podemos ayudar, para el que quiera ayudar, contribuir con pequeñas o grandes acciones o al menos para que se sepa qué es lo que está ocurriendo. 

martes, 28 de mayo de 2019

Ser poeta en los tiempos que corren (I): infinitas poéticas de lo inane

Fotografía libre: Roland Mey

Attila József, poeta húngaro, sentado frente al Danubio (Budapest)
Fotografía libre: 
charlemagne

Ser poeta en los tiempos que corren


¿Qué es ser poeta? ¿Escribir poesía? ¿Recitar textos en público? ¿Convertir en versos el hilo del pensamiento a golpe de hacha mental? ¿Publicar tres poemarios DIN A5 y ganar un certamen local e internacional a la vez? ¿Emborronar servilletas con estrofas y juntarlas en una caja? ¿Autoeditar el primer libro, imprimirlo y coserlo en casa? ¿Editar y publicar con editoriales de autoedición? ¿Haber publicado ya tu antología esencial o tu libro de poesía completa? ¿Esconder los poemas en los cajones y decir tímidamente que escribes pero que (aún) no lo muestras? ¿Escribir versos y con esto basta? Todas estas cosas son ser poeta y ninguna de ellas también.

El que dice ser poeta puede ser a veces un artífice de la palabra malogrado, el que dice no serlo o el que rehúye de pertenecer a esta categoría resulta que se acerca a sus formas igual como lo hacen los poetas. El que trata con poetas sin serlo él mismo dice “ojo, mucho cuidado con los poetas,  que son muy suyos”. Siempre hubo poetas y siempre habrá poesía, pero quizá no siempre habrá acaso poetas, aunque lo cierto es que la poesía existe, planea y sobrevuela la experiencia de un buen puñado de personas, al margen o no del mundo editorial y de la escena y comunidad poéticas.

jueves, 16 de mayo de 2019

POE(Tix) Interpretados por Jordi Ra - Semana de la poesía

Viví ayer uno de los momentos más bellos en mi camino del compartir poético. Que alguien se esmere en teatralizar tus textos y los de tus compañeros poetas no tiene parangón, pero es algo que va más allá de eso y, aunque no suelo pronunciarme por escrito de los eventos de la poesía en Barcelona, este no merece menos.

Como lectora y como profesora a menudo apunto que la poesía ostenta, de entre sus mejores virtudes, conectarnos con la experiencia poética de otras personas: la de nuestros antepasados, la de las personas venideras y nuestros coetáneos (es una idea que, aunque propia, bebe de una idea similar, pero mucho mejor expresada de Liliana Muñoz). El espectáculo POE(Tix) Interpretados por Jordi Ra en la Asociación Espai Poe-Tic vino a hacer esto mismo en el tiempo presente: conectarnos con la experiencia poética de unos cuantos poetas de la escena de Barcelona a través de la interpretación teatral de sus textos.

Todo este párrafo, que no es baladí aunque sí reconozco que algo largo, lo escribo y suelto porque ayer presencié uno de los ejemplos más atractivos de nuestro panorama poético underground barcelonés. Más allá de los micros abiertos, de los talleres literarios, de las conferencias y presentaciones de poemarios, donde uno escucha y se empapa de lo que los demás dicen, recitan, performan o escriben, no podría haber imaginado un espectáculo como el de los POE(Tix) interpretados, un ejemplo no solo de buena teatralización, sino, como alguien comentó después del espectáculo aunque con otras palabras, de coincidencia entre acción y discurso y de apoyo artístico a la comunidad poética. Porque Jordi pudo haber memorizado un soneto de Lope de Vega, uno de Shakespeare, una Rima de Bécquer, un párrafo brillante de Galdós, un poema de don Federico García Lorca, otro de Jorge Guillén, uno de Ángel González y uno de José Ángel Valente, haberlos teatralizado y hubiese tenido el tiro asegurado. Pero no. Y es que eso ya se ha hecho, hasta yo lo he hecho (sin memorizarlos y con buenas intenciones, con otro repertorio poético, con el grupo De copas con versos).

domingo, 7 de abril de 2019

Aquelarre poético: prosa y verso en primavera

Si algo me gusta de Barcelona, es que tiene eventos de todos los colores y para todos los públicos. El pasado sábado tuve la suerte de asistir y estar en cartel en la edición de primavera del Aquelarre poético, uno de los recitales o espectáculos de poesía colectivos con mejor atmósfera en Barcelona y que funciona por taquilla inversa (es decir, se paga después del espectáculo la cantidad que cada persona considera). Se celebra en la Associació ESPAI POE - Tic y había visto sus carteles muchas veces, pero no fue hasta que por casualidad estando ahí, me quedé en uno de estos aquelarres que descubrí la magia de esta junta medionocturna de poetas, de escritores que tienen pluma, la ostenten o la tengan invisible. 

viernes, 1 de febrero de 2019

Poema de amor internacional

Al principio, cariño, solo te quería, 
quizá no era poco, pero en lo que atañe al nosotros
solo era esto.
Aún no t’Estimava, pero pronto començaria a fer-ho.
I t'estimí i et vaig estimar, tal com tenia que ser o había de ser.
Y, con el amor, llegaron los sueños
y con los sueños, los espacios
y con los espacios, llegó una tarde en que al colgarte al teléfono te dije:
—Nakupenda.

viernes, 25 de enero de 2019

Yo no tengo nada de bohemia (III)

La vida no nos lo pone a todos igual de fácil. Desde que de adolescente leí la cita "lo importante no es lo que la vida te hace, sino lo que tú haces con lo que la vida te hace" lo he tenido claro. Mi éxito no tiene que ver con el producto final. Mi éxito reside en los procesos que yo vivo, en mi esfuerzo y resiliencia, en el don de la curiosidad que vertebra mis metas y en el modesto sueño de hacer de este mundo un mundo algo mejor.

Cuando alguien se afana en cuantificar mis éxitos, siempre respondo lo mismo: mis éxitos más concretos tienen que ver con que mis chavales de secundaria, mis alumnos, aprendan, tienen que ver con acercarme en lo intelectual y lo práctico al tema que me ocupa en mi tesis doctoral, tesis que me tomé mucho tiempo en empezar porque estaba todavía averiguando el modo como quería hacerla y porque necesitaba empaparme de otras experiencias antes de encerrarme a pensar en la relación de las causas y los efectos, en cómo esta relación se configura en el discurso y cómo eso se desarrolla durante la adolescencia, que es la semilla de pensamiento desde la que brota mi tesis. Mis éxitos se sustentan en aprender de a poco a poco, cada día, sin prisa y con pausa solo si es para descansar.

viernes, 18 de enero de 2019

Yo no tengo nada de bohemia (II)

Dicen que voy siempre mediocorriendo porque no llego a todo lo que quisiera hacer, que uno de mis grandes defectos es sentir que el tiempo pasa demasiado rápido. En efecto, si tuviese que elegir un superpoder sería desdoblarme en varias personas para llevar a cabo absolutamente todo. Quizás esa sea una de las razones por las que escribo, aunque no es la central. Escribo, no comparto todo lo que escribo y nunca he tenido la suficiente ambición de publicar libros.

Mi afán ha sido y es siempre indagar en mí, por un lado, y, por el otro, compartirme en pequeños puntos con seres y grupos reducidos de personas en distintos puntos del planeta. Algunos de ellos han traspasado las barreras de lo más críptico de mi poesía (que más que mía es de esta que yo soy) y me han impulsado a purificar el lenguaje que uso. Así las cosas, nada que ver con publicar libros, ni con ganar premios de cualquier campo al que me dedique. Si algo logro en estas líneas o ámbitos es fruto de caminos en los que yo no me interpongo. 

viernes, 11 de enero de 2019

Yo no tengo nada de bohemia (I)

Yo no tengo nada de bohemia. Ser bohemio, tal y como lo conocemos en los tiempos que corren y en lugares como este, a mí se me asimila a ser un dandi o a comprarse un dinosaurio como mascota o a estas dos cosas juntas. La libertad en mi estilo de vida está hecha de compromiso a corto, a medio y a largo plazo, en el mejor sentido de la palabra.

Yo madrugo y trabajo y tengo nómina a fin de mes. Y no me la gasto entera. Y los lunes no se me hacen largos. Y cuando me voy a dormir más tarde de la 1 o tomo alguna(s) cerveza(s) de más, condeno a la mañana inútil siguiente fruto del noctambulismo rocambolesco en el que caí. Paso todo el tiempo que puedo con mi familia, cuido de ellos hasta donde me alcanza. Y ya no escribo en servilletas, descargué Google keep en mi móvil y llevo en este todo lo que he escrito desde que tenía 13 años. Puedo encontrar en 3 minutos todas las líneas que he escrito que contienen la palabra "paso", "lago", "pavor" o "soy".

Por si fuera poco, tengo además, en mi oficinadormitorio, cuya distribución y diseño han sido ideados a fuerza de hacer planos y de medir todos los muebles de los que disponía, tengo, digo, una pizarra con un tablón de productividad para gestionar mejor mi tiempo. Pero no es suficiente para no ser bohemia: cada ciertos años trazo una hoja de ruta para saber a dónde me dirijo, por qué me dirijo allí y si el punto en el que ahora me encuentro tiene mucho o poco que ver con la hoja de ruta anterior. Y siempre tiene que ver. Todo lo que queda escrito o lo que digo en voz alta lo cumplo. Archivo mis hojas de ruta cumplidas, de sueños ya cumplidos y luchados y de ahí construyo  nuevas direcciones. Lo peor es que siento un placer indescriptible cuando consigo haber leído toda la bandeja de entrada de mi correo, aunque posponga encargarme de la mayoría de ellos dejándolos marcados y anotados en el calendario, que, evidentemente, está dividido en colores y niveles de urgencia, inmediatez o plazos. Porque a mí el tiempo se me escurre, como a los bohemios, pero de otra manera. Soy un ser productivo que se afana por hacer el bien y esta es la forma en que cumplo mis sueños. Y, sin embargo, voy al día, y el martes todavía no he planificado el viernes noche ni el miércoles sé lo que haré el sábado por la tarde ni el viernes por la noche sé qué haré el domingo por la tarde: soy así de bohemia.