martes, 7 de enero de 2014

Calle del Bonsuccés

(Cuento a domicilio)

ahora q los mendigos visten gorros de santa claus, sin otra opcion que parodiarse a s mismos imitando al barrigon panchudo, y pasan mozos de almacen en bici con enormes cajas ngras d 2 metros d ancho y 3 d largo, y se acercan quicos palomares digns de su arte polifacetico y sus canciones d alcantarilla roida por el viento, y flautistas de piston que te recetan canciones de moody blues y de tom petty dtras d un
dibujo d tesla, y un dibujante underground muestra el dibujo d un extraterrestre con la esperanza d q nos salven ya pq no lo hacms notros, mientras comenta q q raro es esa bici d una sola rueda,
aora ahora aHora ora ora,
t te tragas el monociclo y con la flauta d piton aces esta espera + breve, menos insipida y te quedas sin
discurso y ya sabes que —Cualquier reducción al porqué de cualquier aseveración o creencia o cualquier tipo del que sea un contenido mental tendrá como término un modesto «no lo sé», y —¿Por qué?; —No lo sé
aora ahora aHora ora ora,
sacas la infinidad d post-its d tu moxila para buscar todo aquello q apuntaste, pensando q lo buscarias, y le sonríes a un emoticono contento dibujado en un post-it, y su boca.., como te gusta vuestra boca d sabor d nieve y t acuerdas d tantos bares q escupen a la gente a la hora d cenar,
ahora aora aHora y
t acuerdas d este... cómo era? aquél tipo dorado q se paseaba sin moverse, aunq tú sabías que se pasea por la noxe, cuando nadie te ve, hah¿?, aquel tipo dorado tiene un trasero que ni a los mejores diseñadores de culos se les ocurriría jamas y te vienen haches de la colonizacion racional y occidental q tienes en la cabeza: ándale: "Los sistemas inteligentes caminan por las calles" y recuerdas, pq estas fechas son para recordar a bocajarro, y te viene aquel post-it a la mente en q apuntaste insect of books, q te dijo un tipo que era como rata d biblioteca en ingles, pero te la sopla demasiado, "Son el único color de vida que permanece en esta grisadumbre urbana" y Lo que ha cambiado de mí, en estos últimos años, son mis acciones, no mis impulsos. Estos parecen mantenerse inmutables en el devenir de los cambios.
aora ahora aHora ora ora,
y te viene a la cabeza la historia de dos calcetines compañeros que se llevaban muy mal. ‘Estos calcetines no son compañeros’ en el diccionario de María Moliner y te sientas en un banco, pero los soportes del banco parecen dos zapatos y el banco es un señor sentado en el que me poso y menudas faldas y menudo pánico d q salga caminando y haces entonces coincidir aora ahora cada mordisco con cada exhalación y es q todos hemos hecho estupideces por amor propio y por una inclinación a la alevosía más macabra y por poner ejemplos, me refiero a arrancar un pelo del culo, rizado y estropeado, y meterlo en la página 9 de Las edades de Lulú.
aora ahora aHora ora ora,
"Miles de procesos se organizan, cada uno dentro de su espacio y con sus especificaciones propias, dentro de sus arquitectura funcionales" y es q hay cuentos q nunca se cierran y tú ahí en la tienda y yo aqui de pie mirando detras del dibujo d tesla, mis recetas musicales, y pensaba que lo nuestro era un cuento, pero es en realidad una novela, de las tocho, de las de 600 páginas y voy por lo poco, un best seller si estuviese “bien” escrito y la vida es otra cosa, la vida es otra cosa aora ahora aHora ora otra cosa y esta vida llena d nada y "Caminan. Y hacen muchísimo más que eso. Se comunican" y con esas tetas q te tengo y t traigo y con el volumen d la msica al volumen d nuestra edad "¿Y cómo decir nosotros todo lo que hacen?"
y aora ahora entonces descubrí su oreja
y entonces
el abrazo me pareció un anacronismo salvaje. Y sin embargo de parte de ese abrazo no me he despegado aún. Cuando el interior te manda señales contradictorias, te das cuenta de que la frontera del abismo tanto puede ser el borde de un rascacielos como los contornos de tu ano. Entonces la vida se resume a un decidir lo que vas a desdecidir después.
ara sí, ara sí que te vienen buenos ecos d pensar las cosas bien ahora, d pensarlas en orden, ese es tu arte polifacético cosmopolita aora q vistes un gorro d santa claus, y entonces las listas d adjetivos pensados a priori, antes d buscarle el noombre al q complementen: Voz grave, sentida, viva, verde; pies doblados sobre la silla, sucios, anchos, bellos, hermosos, lúcidos, maravillosos, barba de hombre, de macho cochino, rebosada de vida ―”alguien debe de vivir allí”, había escrito, pero voy a cambiarlo por “alguien vive allí seguro”, así pues―, alguien vive allí seguro, quizá podamos compartir apartamento en la barba de mis sueños…
y entonces las penas ―se ve reflejado en miniatura el amor de mi vida, el amor de mi vida, el amor de mi vida tocando mi guitarra cadete. Y entonces, en la parte de debajo de los vasos de café terminados, en la base translúcida ―donde no existe ni el tiempo ni
y entonces
De la guitarra cuelga un cordón de bamba negro, con formas lilas que parecen ser palabras. Símbolo de nuestra fe.
y el alma se te llena entonces de salsa agridulce aora aHora y tu gran tórax empotrado en el borde de la mesa, rellenando cada día más esa barrigota que tu exmujer dejó de desear demasiado tiempo atrás como para recuperar parte de su amor, y escuchando con tus finos auriculares blancos,
y entonces cómo me gusta desmenuzar cuentos a domicilio y partirlos x la mitad y escribirlos en comic sans si hiciera falta (no, a tanto no), la vida es otra cosa, y tergiversarlos y q las frases acaben con la palabra salsicha,

y entonces al final del final, pq llevamos en el final dsd el principio y hasta este principio solo llegan los aventurados q os aveis atrevido (perdón, avéis lleva acento, ¿no?), sucede lo q sucede ahora q empezamos a escrevir, q me imagino q me poso en cima d ti, (y me callo x verguenza a seguir lo q quiero cotninuar diciendo), sentados, tú apoyado en el sofá biplazas negro de cuero, y n digo qué, xo ese qué me devuelve todo el placer que te debo o me debes (ya nadie debe nada a nadie) y nos columpiamos el uno al otro y la escena me devuelve una visión patética: mi barriga arrugada y gorda, casi no te veo cuando sales del cuerpo, mis masosos pechos mirando para abajo como los de una africada de documental, saber que mi papada está amontonada entre mi cuello y mi cabeza inclinada para abajo, y que tú me estás viendo. aqui la parodia soy yo. Las bragas en los tobillos y un sueño agotador que me acabará anulando por com… por comple…t… (y menos mal, xq esto ya güele)

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