sábado, 23 de noviembre de 2013

Retales de Madrid (I)


Una mujer empieza a hacerse vieja cuando empieza a colarse más o menos disimuladamente en la cola de los lavabos públicos. Cuando ya no hay disimulo, cuando entra en el servicio, la señora, ignorando toda la fila, con la convicción poco pudorosa de que las arrugas de la edad le han dado ese derecho, y recorre directamente los servicios dirigida sin pensárselo dos veces hacia el primer retrete que ha quedado vacío, entonces, solo entonces, es una vieja. Una vieja total, vieja maruja, chocha y perdida, abocada a la infamia del pecado de hacerse viejo en vez de seguir creciendo.

Y bien, allí iba yo, colándome de todos en los retretes de la zona de servicio.

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