martes, 16 de abril de 2013

Tú, yo, nosotros y el resto del mundo (II): Cuando tú estás




Cuando tú estás

Tu sombra de plata,
-hasta tu sombra
está bañada de la perfección de la fe-
me abraza la espalda
y hago girar tu cuerpo como una peonza
entre estos lienzos de sábanas limpias.

Y cuando no estás,
saco dos vasos
por la mañana,
guardo el que tu fantasma
no va a utilizar
y al final la cuchara cae como una flecha loca
en el café.

Pero cuando tú estás,
tu sombra de plata,
tu sombra de plata.



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