jueves, 25 de octubre de 2012

Diario: Viaje a Australia (I): Manifiesto





Diario: Viaje a Australia

















               DÍA 1. HEATHROW AIRPORT (LONDON). 


Escribiendo puedo acortar distancias, convertir en instantes trayectos de avión demasiado largos y alargar sus besos. Escribiendo puedo dejar de pasar frío bajo la intensa lluvia londinense y hacer desaparecer el sudor en el lugar más caluroso de la Tierra.

Escribiendo puedo amar y volver a amar cuando ya no toca, sonreír y llorar, y reír y sollozar, sin ninguna mueca. Puedo recordar; hacer memoria de por qué he venido y construirme a mí misma en el futuro hay que llevar cuidado, mañana puede estar presente en el presente.

Escribiendo puedo... y por poder puedo hacer lo que yo pueda.


Escribiendo no puedo, sin embargo, dibujarte. Bien podría convertirte en una «o», pero no quiero convertirte en un calvo con un mechón; bien podría también convertirte en una «m», pero cuando me pose encima de ti, sierra de dos montañas (o tres, según se escriba), corro peligro en las bajadas. No puedo, entonces, dibujarte. No puedo trazar tu cara, ni a trazos gruesos ni a trazos finos.

Si acaso quizá pueda abstraer tu imagen real bueno, real, hahahahá , pero en el vano intento de trasladarte a este papel tendré que reconstruir esa abstracción y entonces te convertirás en algo nuevo. Algo nuevo que no serás tú, sino una cosa de la que tú no serás más que el sustrato porque los pilares serán no más que míos (o vete a saber de quién). Y, sin embargo, seguirás siendo tú, pero menos de lo que tú eres realmente.

Yo te sé. Y no puedo dibujarte. Te sé. Y sin embargo, no puedo escribirte.








Los horizontes no separan siempre las mismas cosas.















No hay comentarios :

Publicar un comentario

Otros adomiciliados han visitado esta semana...