sábado, 9 de junio de 2012

Salón de gente (II): altas horas de la madrugada






(Flor de ciudad)

Salón de Gente (II): altas horas de la madrugada



Pero si con suerte la noche no es la del sábado, sino la del martes, no habrá una panda de gritones que se manosean la entrepierna a altas horas de la madrugada o que se besan con el novio (reacio a la infidelidad pero que al final cede) del que ha entrado un momento al Salón a por la chaqueta.

Solo pasará alguien, entre las dos y las cinco, antes de que, tranquilo pero bien despierto, se dirija un Mr. Salchi a su trabajo, embutido como una salchicha que compite con Mr. Bradkswurt sin lograr el éxito que este tiene en Alemania, sino más bien como una salchicha del país en plena África del Sur.

Solo pasará, entre las dos y las cinco el señor canoso que es una versión del abuelito de Heidi ―aunque este, si tiene nietos, no los ve― bebedor de cerveza y conocedor de todos los bares baratos del barrio o pasará solo el señor ―si es que eso es un señor― que se tambalea de la basura al semáforo y que deja emerger ―o sumerger en su boca― palpitosos gramos de hastío en cada ola de aliento que deja ir de su boca indentada. 

Con más suerte todavía, quedarán las 4 huellas de la pareja (uno lleva anillo de casado, pero a saber con quién lo está) que espera, sin mirarse ya el uno al otro, que el semáforo se ponga verde cuando no pasa ya ni un solo coche. Son las altas horas de la madrugada.

Y mañana, ya por la mañana, el niño, ajeno a la realidad que el destino le ha conseguido, besará a su madre cuando llegue una propina de alguien sin corazón (o con, pero esto no lo sabrá): el hambre no entiende de corazones, pero el amor sí entiende de dinero.


            (Cuadro de Virgilio Pellegrino)





1 comentario :

  1. Pintas en un lienzo la cruda realidad, Me ha gustado mucho
    Un abrazo

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