sábado, 16 de junio de 2012

Modista de maderos








A Salva:

Como la modista mira un patrón
y lleva a cabo el vestido,
yo quisiera desintegrar de ti
lo más intangible, lo más forajido. 

Yo quisiera arrancar de tu barba
espesa el milagro de Dios;
y quisiera anegarme en la honda silueta
de tu intachable alma.

Quisiera acariciar de tu palma
el intactable sonido de tus alas;
y quisiera romperte, abrirte, desarmar tu defensa
y marchitarte, pétalo a pétalo,

y rehacerte en un vaivén de quereres
como la digna flor que nace en la raíz de la tierra
y empalmar, hoja a hoja,
letra a letra, madero a madero,
la barca que te llevará al sacro imperio
de tu recóndita, furtiva, latente talla.





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