sábado, 31 de marzo de 2012

"Tanto amar, tanto amar" (lírica medieval castellana de tipo tradicional)




                           






Tanto amar, tanto amar

No soy ni la primera ni última que irá a mirar tan atrás en el tiempo y que buscará, entre los ecos que suelta la lírica de tipo tradicional castellana, toda la ternura y densidad simbólica que necesita para quedarse atrapado de nuevo en la literatura para, en última instancia, reescribir unos versos incadescentes en este océano bibliofílico.



La primera jarcha que leí, y no solo la que leí, sino la que memoricé, porque me obligaron, sin más, fue la que dice:

¡Tant amare, tant amare,
habibi, tant amare!
enfermeron welyos gayados
ya duolen tan male.

Empieza también Ada Salas su Alguien aquí. Notas acerca de la escritura poética explicándonos de una manera bellísima cuál fue la primera jarcha que leyó. Del mismo modo empiezo explicando cuál es la jarcha que después de tantos años sigue resonando en mi memoria entre tantas olas de soledad y desamparo. Tanto amar, tanto amar...

Lo cierto es que impacta. Impacta que en este mar mental estén sumergidas tanto la Piramidal, funesta, de la tierra nacida sombra, al Cielo encaminaba / de vanos obeliscos punta altiva, escalar pretendiendo las Estrellas como el airecillo en los mis cabellos, y aire en ellos.

Al civil de la calle poco le importa en qué caracteres estén las jarchas, las dificultades paleográficas que se deriva de esta lírica andalusí medieval o por qué existen, simplemente. Quizás a ti, que ya has leído hasta el quinto párrafo te interese, pero voy a saltarme las partes materiales, tanto de las jarchas como de los villancicos.

La jarcha (en árabe, خرجة jarŷa, "salida" o "final") tiene el poder de expresar lo que… ¿lo que parece que no puede expresarse con palabras? No sabría cómo decirlo porque me quedo sin palabras, del mismo modo que parece que se quedan sin voz explícita las voces de las jarchas. Es extraño de explicar. En el prólogo de Locus amoenus. Antología de la lírica medieval de la Península Ibérica, en Galaxia Gutenberg (2009) (de Alvar y Talens) se dice que son, fundamentalmente, cantos de amor puestos en boca de una mujer desconsolada, que se queja ante su madre por la ausencia del amado, y por los sufrimientos que padece por culpa del amor, de un amor, además, que es amor “gozoso” y apasionadoEntiendo que no vayáis corriendo a pedir prestado de la biblioteca más cercana un libro de las jarchas. Lo comprendo a la perfección.

Esto por lo que se refiere al plano del contenido. Pero lo que de verdad es interesante en las jarchas es cómo se expresa ese contenido. Lo que puede llegarnos muy hondo a los lectores del siglo XXI ―o finales del XX principios del XXI, como queráis― es cómo sugiere y cómo dramatiza esta poesía. Nos preguntábamos más arriba si quizá la jarcha tiene el poder de expresar lo que no puede expresarse con palabras. En este punto reside la clave. No nos interesa el contenido de la jarcha, sino su no-contenido.

Por ejemplo, si leemos

Si keres komo buon a mib,
bejame ida-l-nazma duk:
bokella de habb al-muluk
(versión de mozárabe)
Si me quieres como bueno a mí,
bésame, pues, esta sarta de perlas:
boquita de cereza.
(versión en español contemporáneo)

, ¿de verdad nos vamos a quedar con lo “megacuqui” que es que le llame boquita de cereza? Nada más lejos. Por cierto que esto no es privativo de las jarchas.
Simplemente, pasen y lean los siguientes villancicos (viene de “villano”, el que vive en la “villa”):

Porque duerme sola el agua
amenece helada.

Y vamos a reelerlo, porque creo que no lo has entendido bien:

Porque duerme sola el agua
amenece helada.

¡Tela! Que digan din, que digan dan, / que digan todo lo que querrán.
Poco que añadir. Salvo que es punto importante reservarse las espaldas y que por ello hay que decir que quizá estemos enalteciendo la lírica tradicional pensando que su valor radica en algo que no existe en sí mismo. No tenemos pruebas. No podemos ponerla bajo el microscopio. Pero realmente “creo” que el potencial surge al conseguir expresar lo que no se expresa formalmente. No podía ser de otro modo. Sí, eso es. No podía ser de otro modo.
Y es que además, en un mundo donde hay niña(s) en cabello y amigos (ya nos entendemos, con eso de amigo) que se duermen en la sombra de mis cabellos, hasta hay espacio para el juego formal (al modo, casi, de un juego de patio):

Asómate a esa vergüenza,
cara de poca ventana,
y dame un jarro de sed
que vengo muerto de agua.

¿Y nos creíamos modernos? Si esta cancioncilla nos pudiera ver, se descojonaría de nosotros. Finalmente, esta es simplemente una pequeña parte de toda la gran aventura que representa esta literatura.

Vale. 















1 comentario :

  1. Exlente entrada, muchísimas gracias por dejarla p0ara poderla leer. No sabia nada de ésto
    Un abrazo

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