martes, 31 de mayo de 2011

El ángel sumergido

Escribir es la mejor forma que tengo de leer, construir sobre la base de una obra ya existente algo nuevo que actualiza sentidos que en muchos casos no se encontraban en esa base.

En conexión con el post anterior, esta es mi forma de leer a Alberti:


El ángel sumergido

Nosotros.

Nosotros, testigo magullado

de una herida inerte

que no nos pertenece,

o quizá sí, o simplemente sí,

no lo sé,

quizá nos perteneció

y lo habíamos olvidado.

Nosotros.


«El ángel superviviente»,

«herido y «alicortado»,

el hermano del que sabe

que «para ir al infierno no hace falta cambiar ni de sitio ni de postura»,

el hermano del que sabe

que no es necesario levantarse del sofá

ni apagar el televisor para subir al infierno,

—porque dejar sentado el sofá azul del living

y quemar los plomos

y hacer saltar la diferencial y el magnetotérmico

de una sola vez

y de una vez por todas,

bien lo sabemos,

es bajar al cielo

y volver a ver con una sola vela la lumbre del hogar—.


«El ángel superviviente»,

digo,

se levanta

del suelo del escenario de una movie norteamericana,

abatido y esperanzado,

de la mano de una rubia tonta

de pote tonto de tinta con amoniaco;

mira al frente,

a la cámara que lo está grabando

día y noche

y en todos los lugares

—públicos e íntimos—;

se sumerge,

de una sola vez

y de una vez por todas,

en la civilización.



Si te ha gustado la entrada, apúntate a "lectores".

Saludos.


1 comentario :

  1. leer es la mejor forma que tenemos de viajar, de conocer, de disfrutar, de vivir, de sentir... y claro!!! de ver cómo nuestros sentidos receptivos se empapan de sapiencia, de arte... y disfrute, que en definitiva, eso es vivir.

    un beso de tres amigos taverneros.

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