sábado, 23 de abril de 2011

Odio la litera-Tura



(Cuento a Domicilio)

Cambio de opinión, ahí va el cuento a domicilio semanal.

Feliz Sant Jordi:






Odio la litera-Tura
Odio la literatura. Ya está, ya lo he dicho. ¡Cuánto me ha costado decirlo en voz alta! ¡Al fin! Espero que no les moleste. Todos ustedes son buenos amantes de los libros. Los compran, los leen, los guardan como tesoros y ya está. Tesoro comprado; tesoro consumido.

Odio la literatura, pero lo que más odio de ella son los libros que se cierran solos. ¿Quién los va a leer si ya de por sí se cierran como queriéndote decir: “No me leas ni de coña o lo vas a pasar mal”? ¿Piensan ustedes que les gusta leer? Sí, bueno, a mí también me gusta llevar libros en la mochila, no les diré que no. Voy a la biblioteca, todo está en calma, cojo un libro prestado, el bibliotecario lo desmagnetiza, me lo llevo a casa, lo dejo encima de la mesa, se queda ahí unos días, semanas, a veces hasta meses, y cuando finaliza el plazo del préstamo lo devuelvo. Sí, sí, y ni se me ocurre leerlo. ¿No he dicho ya que odio la literatura?
Eso sí, hay algunos libros que me encantan. Es por ese olor a librería de viejo y es ese nosequé que se siente al ver esos trillones de letras, una tras de otra, intentando cobrar un sentido que en verdad no tienen. Las tapas duras son sexys, sobre todo si son azules. Lo escrito a lápiz en los libros es muy cuco: fechas, direcciones, nombres, anotaciones, pequeñas reflexiones tontísimas, círculos, espirales, caracoles dibujados. Lo escrito a boli ya no tanto, pero ¿por qué no? Tesoro comprado; tesoro mío, y con lo mío hago lo que me da la gana, pinturrujeo, estiro, abro, cierro, doblo hojas, arranco las que me parecen feas, pongo la etiqueta del precio a la mitad del libro, les pinto el lomo de las hojas del libro.
Vale, Vale, a ellos les gusta leer; a mí no, pero me gustan los libros. ¿Y a ustedes, qué? ¿Les gusta leer?
No se lo recomiendo, algún día se darán cuenta de que dicen “¡Ay! Tengo que leer el… Todavía no lo he leído”. Y pasarán los años y verán que no podrán parar nunca de decirlo. Y lo verán entonces todo claro, verán esa infinita litera, y querrán llegar hasta su cima, querrán llegar a esa gran cama a la que llaman Tura. Pero verán también lo siguiente: la escalera sólo llega hasta el quinto piso, porque a partir de éste y hasta el infinito no hay ni un solo escalón que les ayude. Ya se lo he dicho. Ahora ya lo saben. No se lo digan a nadie.
Tura te espera, Tura nos espera a todos y nos dice, desde su trono viscoelástico: «NUNCA VAS A PODER ALCANZARME».

1 comentario :

  1. Pues a mí la literatura es una de las artes que más me llena... pero respeto la opinión del/de la narrador/a :P

    Me siento muy identificada con el fragmento que habla del tacto de los libros. Por mucho que quieras sacar tabletas para leer en el tren, nunca podrán superar la sensación que tienes al tener un libro en las manos, oler la tinta, sentir el tacto de las páginas y anotar a lápiz y subrayar...

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