sábado, 12 de marzo de 2011

Me acuerdo de...

(CUENTO A DOMICILIO)

Me acuerdo de…

Cierro los ojos y trato de recordar algo. Cualquier cosa vale, la cerveza de ayer, el paseo del jueves, el sueño del lunes, la serie que vi en la tele el miércoles, cualquier cosa vale, pero no soy capaz de apresar sólo un instante en la conciencia. Me parece una tarea imposible. Lo intento, de veras que trato de pensar en sólo un dichoso momento y que trato de arrestarlo, de encadenarlo y de soltarlo luego al mundo en forma de cuento. Pero se me vuelven a ocurrir mil cosas: la primera pelea de mi vida ―con tres años, por un columpio que un niño tardó menos en coger que yo―, el día en que conocí el amor, la iglesia vacía en la que me volví a arrodillar a Dios en aquel anochecer tan arduo, los miles de momentos en los que aprendí a tragarme las lágrimas, el día en que me regalaron mi primer diario…

Me gusta recordar. No os voy a engañar, soy nostálgica hasta la náusea. Me gusta, por ejemplo, releer la primera hoja de mi primer diario y volver a tener la misma sensación de incertidumbre que cuando tracé mi primera línea, aunque sé que para nada es la misma sensación; eso es imposible, claro. Me acuerdo de que escribí mi primer diario con un rotulador distinto cada hoja. Me acuerdo también de que lo escribía todo, absolutamente todo, cualquier evasión, cualquier pensamiento, cualquier sentimiento, por malo y profundo que fuese, cualquier reflexión… todo.

Ahora no es como antes. Nunca, pero nunca nunca nunca, escribiría hoy lo que más me duele. Por eso adoro ese diario, por eso me gusta recordarlo, porque cuando lo hago puedo volver a ser la niña atrevida y valiente que no tenía miedo de escribir en un papel lo que sinceramente sentía. Jamás se me ocurriría hoy escribir sobre ese dolor punzante que nos acorrala a todos; podré hablar de la angustia, pero nunca del porqué de esa angustia.

Cuando rozo con mis dedos esa tapa grisácea con letras doradas y abro esa pequeña cerradura con llave de juguete, siento un cosquilleo silencioso en mis venas. Empiezo a leer las hojas. Siempre, cada vez, pienso en algo distinto, y lo que pienso, mientras voy pasando las páginas de ese diario, siempre me hace recordar nuevos recuerdos, de mil en mil a trochimoche. También me hace suplantar los recuerdos antiguos con nuevas imágenes; digamos que llego a rerererecordar con ese diario infantil.

En fin, así es que no puedo crear lazos para mis recuerdos, porque no puedo atarlos, ni sentarlos en una silla, uno por uno, para que no molesten. Porque yo, a mi nostalgia devoradora la necesito en tropel, porque yo a mis recuerdos los necesito volando disparatadamente en mi cabeza, porque yo a mi memoria la necesito haciéndome recordar más manadas de sensaciones y más pinceladas de vida.

Me acuerdo de, me acuerdo de que no paro de recordar constantemente.

Mei Manzanero


7 comentarios :

  1. (Pequeña respuesta)

    Odio recordar. Aborrezco el hecho de recrearme en el pasado.Es injusto que haga la siguiente afirmación pero en mi caso el presente, el instante, es demasiado absorbente para dejarme recordar.
    Eso no significa que no recuerde o que no tenga recuerdos, tanto buenos como malos , simplemente es algo que me molesta hacer.

    El mero hecho de recordarme se me hace anormal. Es decir, no logro una empatía real con el ser que fui. De pequeña ya sabía que no iba a ser la misma persona en unos años por ello nunca tuve un diario personal. ¿Para qué? Iba a ser como cualquier otro diario de otro niño: problemas banales y acontecimientos sin importancia.
    Nunca entendí porque mis amigas guardaban sus trabajos de clase, las fotografías o los souvenirs.
    Ciertamente nunca he sido una persona nostálgica. Me cuesta pensar en cosas y personas del pasado o lejanas. Esto me provoca una gran sensación de libertad e independencia.
    Yo sola, yo y el instante. Nada importa más.

    Mery Boub

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  2. Bonito texto, recordar es importante, pero a veces es mejor generarnuevos recuerdos.

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  3. ¡Que texto tan bonito! Es de los mejores que he leído en tu blog.

    Recordar puede ser agradable o desagradable pero no podemos hacer mucho para evitarlo :(

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  4. Muy bueno Mei, me ha gustado mucho. Recordar está bien, no dejar que entorpezca nuestra visión del ahora y disfrutar de la vida pero de vez en cuando recordar no está nada mal... es más, creo que cada uno no es más que la suma de sus recuerdos y vivencias, sin ellos no seríamos nosotros.

    Saludos.

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  5. "rererecordar" me ha encanta. Recordar, siempre recordamos todo lo que pasa, y lo olvidamos. Y aunque parece que desaparece, siempre queda allí. De hecho, somos ese olvido que dejamos arrinconado en la memoria. Una vez una profesora me dijo "lo aprendido es lo olvidado después de lo estudiado", creo que fue la lección más importante que me dio.

    Recordar. Siempre es bueno recordar. Aunque duela, aunque cueste. Las heridas tienen que doler para poder suturar bien.

    No se, recordad. Siempre es bueno recordar. Pero el recuerdo siempre son cosas que has vivido. Mientras recuerdas no vives los pasos que das. Aunque es verdad que siempre es bueno tener un rincón de tiempo para recordar. Para pensar en los recuerdos.

    Salva_168

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  6. La memoria y los recuerdos son como las sombras, nos persiguen extrañamente. Me ha gustado, tendré que pasarme por aquí para disfrutar de estas historias breves.
    Enhorabuena Mei, si tienes tiempo visita mi blog también acepto críticas.
    Sigue escribiendo.
    Un saludo.

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  7. Añadir, que sobre el primer recuerdo que tiene, esa pelea por un columpio, existe una fotografía. Se podría debatir si el recuerdo es real, o es construido a partir de la foto + explicaciones de su familia.
    Real o no real...

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