viernes, 19 de noviembre de 2010

Si pudieras ser el papel...


Si pudieras ser el papel

de cualquier libro olvidado,

—ya fueses drama romántico,

bien tragedia griega,

quien sabe,

pudieras ser novela realista,

aún más, naturalista,

o puede poesía minimalista—,

yo te abriría, sí,

te abriría después de invocar a la luz

te iluminase con rayos fluorescentes

y crease destellos,

grandes y fuertes ráfagas de luz,

sobre esas letras de imprenta globalizadoras de caligrafías.

Yo te abriría, sí,

¡oh, sí!

y cuando te abriese…

¡Cómo palparían mis dedos tu lomo

y aún más, tus esquinas!

¡Cómo pintaría mis uñas del color,

por ser tú el honor

de mis noches lúgubres,

del color del de tus superficies tersas y puras!

¡Cómo te volverías rugoso,

¡oh libro endiosado!,

de tanto quedarse página a página

mi espíritu entre líneas alisado!

¡Cómo se depositaría mi saliva

en tus esquinas,

para que no os quedaseis,

¡uh, hojas!,

pegadas como dos amantes perversos.

Si pudieses ser el papel de cualquier drama romántico,

—sea por ejemplo,

el Don Álvaro

o la fuerza del sino—,

desenfundaría una espada desnuda de sangre

y la clavaría con garbo no en mi corazón,

sino en mi alma,

no en tus letras,

libro,

no,

sólo en tu pecho,

pues tú, inerte,

indiferente, inmóvil libro,

esclavo de tu suerte, esclavo de fortunas,

no puedes convertirte en príncipe

ni en espada que dé muerte.


Mei Manzanero




2 comentarios :

  1. esta poesía me encanta. Ojalá la recites el miércoles!! Es maravillosa!

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