sábado, 14 de agosto de 2010

Pensamientos y deseos; no usar secadora

(Cuento a Domicilio; también colgado en Armario de Cuentos)

Huelo muy bien. La mezcla del jabón y del acondicionador me ha dado un aroma suave y puro que ojalá llegue a durarme dos días. Ahora estoy aquí, aburrida, sin hacer nada, esperando que te acerques y me cojas, con tus manos finas, de una vez. Tus manos son tan suaves… y siempre me cogen con una delicadeza… Te echo de menos, y es que me tienes aquí, todo el día entero, mirando las paredes blancas que me rodean... ¡Todo el santo día! Y ya hace un rato que me siento un poco encerrada, que me está dando un poco de claustrofobia. A ver si de una dichosa vez abres por fin la puerta y te acercas a mí y noto ya esos dedos tan selectos escogiéndome a mí, dentro de esta habitación con esas dos puertas bien cerradas. Lo malo es que si vienes seguro que pierdo este perfume de limpieza que tengo desde la mañana, seguro que me ahuyentas mi buen olor con tu aroma de macho.


Ya ha llegado la tarde. Las puertas se abren y te veo a ti, con esa soltura que te es tan natural. Llevaba tanto rato esperándote y ahora ya estás aquí. Te acercas a mí con unos pasos lentamente sarcásticos. Y me miras, pero tu mirada es indiferente. Me da igual, sé que me eliges a mí por algún motivo, quizá porque estoy limpia, sí, seguro que sí, será porque estoy limpia y porque soy tan suave como el algodón. Tus ojos oscuros me han helado y me he vuelto fría, pero ahora que me coges y que me hueles la nuca me siento de nuevo como si estuviese en el cielo, como la semana pasada, la última vez que nos vimos. ¿Te acuerdas? Fuimos a pasear por la ciudad en patinete, los dos juntos, por allí por el barrio gótico, fue muy divertido, ¿no?, aunque acabamos cansadísimos y sudadísimos, sobre todo yo. Luego te marchaste y me dejaste aquí tirada, sentada en el suelo sin hacer nada, como siempre cuando ya me has usado y ya no me necesitas.

Me agarras con suavidad. Siento durante una milésima de segundo la suavidad de tus cabellos, tan limpios, con olor a recién lavado con ese champú que tanto me gusta oler en tu pelo. Eres tan tierno… y ahora tu nariz, tan roma, pero tan linda… Tus labios dóciles…, tus labios que no me rechazan, que se abren lentamente con una sutileza exquisita esperando a que nos unamos en un beso tan huidizo… tan efímero que ya ha pasado, porque ya estoy sintiendo tu cuello y tu nuca. Me agarro a tu cabeza, a tu cuello, ¿sabes? te apretaría tan fuerte el cuello… te lo cogería tan fuerte, hasta ahorcarte, sólo por sentirte más cerca aun de lo que ya te tengo… pero no, mis pensamientos y deseos se evaporan cuando siento tus hombros, tan anchos y fuertes… y tus omoplatos, que te sobresalen de esa manera tan peculiar de la recta de la espalda. Y a la vez que siento tus omoplatos toco tus pectorales… ¡ay, cuántas mujeres quisieran estar aquí, sintiéndote tan cerca como yo te siento! Me hace unas cosquillitas esa pequeña mata de pelo que empezó a salirte hace apenas un mes… ¡ay! si supieras todo lo que estoy pensando mientras noto tu tacto ligero, tu cuerpo de hombre… pero tú no lo sabrás nunca… no… si supieras lo sublime que es lo que siento cuando noto esa curva de tu espalda y el hueco que forma dentro de la curva… si supieras cuan gloriosa es esa ondulación antes de llegar al trasero que sólo consigo rozarte… ojalá pudiese bajar más… y el ombligo, tan compuesto… y te rozo también un poco más abajo, esa ligera fricción con tu vello… pero no me dejarás nunca llegar allí… tampoco yo llego…

Después de tantos deseos que se pierden en el aroma de tus cabellos me llevas a pasear, siempre a pasear. Hoy me has llevado a un bar con tus amigotes, esos que huelen tan mal… y aquí yo, mirándoos a todos sin nada qué hacer. La verdad es que mi vida es bastante aburrida… si al menos tuviera algo que leer, pero sólo tengo esa hoja que llevo siempre enganchada a la cintura, en la que sólo pone:


Lavar máximo a 40º
con precaución
No usar lejía
Planchar máximo 160º
Limpieza en seco con
Percloroetileno
No usar secadora

y luego cinco dibujitos que, aunque los he visto millones de veces y un millón de ratos, nunca he conseguido entender… Si al menos me dejaras un libro que hablara de otras camisetas como yo…

Mei Manzanero


1 comentario :

  1. Leyendo tus lineas, parece que converse contigo. Me encanta que sigas escribiendo y encontrando aquí tu espacio. Sigue así.

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