martes, 20 de julio de 2010

Sin título




Me siento muy sola. Me han exiliado de mi hogar. Mi hogar era la almohada. Tantos años allí, tan feliz a veces…, y ahora resulta que estoy aquí fuera, vagando en el mundo de los conceptos. Me siento solísima, no sé por qué me han hecho esto. Quizá es porque para ellos ya no tenía valor, pero ¿quién eran ellos para separarme de mi familia? Éramos ocho, siempre juntas, desde siempre, y entonces me empezaron a dejar de lado. Ahora ya me han echado del todo de su lado. Estoy sola. No sé dónde estoy. Aunque he encontrado otras casas, ninguna puede ser el hogar que era la almohada. Estoy viajando, he estado en un hotel, en un hostal, hasta he vivido en una hucha. Me han deshechado de los tres sitios. Esto es inhumano. Ni siquiera me llaman mis tres hermanas más queridas. Tienen mucho trabajo. Yo las quería… a las tres. Es que ellas son trillizas. Sólo una llamada, ya que yo no puedo hablar. Estoy muda, pero no siempre ha sido así. ¿Me habrán echado por eso? ¿Porque soy muda? Jobar, pero soy bonita. Voy a irme a vivir a la huerta, a ver si allí me quieren. Tampoco. Creo que es mi destino. Seguro que primero me sacarán de mi hogar y de todos los hogares posibles, luego me echarán del abecedario, y ya no será a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, ahora ya sólo será a, b, c, d, e, f, g, i, j, k, y las generaciones futuras apenas me recordarán, como le ha pasado a la ch, de la que sólo me acuerdo yo y a veces los demás cuando dicen chachi.


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