domingo, 16 de mayo de 2010

Priscila Lorazanes (VI)


¿Y cómo sabes tú que eres más real que yo? Sí, sí… tu escepticismo… ¡ay! el determinismo, la enfermedad crónica que padeces dentro de tu cráneo, el determinismo con el que me has creado te delata… Soy ficción, pero ¿y tú? ¿Qué te crees que eres tú? ¿Imagen real? Jaja. No puedes afirmarlo porque eres escéptica, muy escéptica.. Ja. Eso te convierte en ficcion, en fantasía… y a mí en realidad, porque yo sí creo, creo en mis creencias y tú estás condenada al fracaso ideológico...

Deja de condenarme, yo mando sobre ti, Priscila, yo muevo tus pies, muevo tus manos, tus movimientos son mis movimientos, tu pensamiento es la prolongación del mío, tu imaginación es mía, toda tú eres mía y sólo mía.

Dios creó el mundo, ¿crees tú que lo posee? ¿O quizás piensas que el mundo lo poseemos nosotros? ¿Quien ha construido las ciudades? ¿Quién ha dirigido los barcos? ¿Quién pilotado los aviones? ¿Quién? ¿Crees que sigue siendo Dios el que manda sobre la faz de la tierra? Pues de la misma manera tú ya no mandas sobre la faz de mi tierra, mi mundo es la imaginación, quizás tu imaginación, pero mientras esta permanezca viva, yo sigo viva también.

¿Y cuándo mueran mis deseos? ¿Y si me convierto en una autómata, en una urbanita sin pensamiento que no sabe imaginar ni Priscilas ni Marios Conejos, ni Ramonas, ni Camilos Aguijares? Entonces, ¿dónde estarás tú? Relegada al vacío, al vacío de la nada.

Pero ahora todo es ya la nada, y tú lo sabes. Tú que crees vivir en el Todo y en la Nada, tú que crees en ese concepto abstracto universal que escribes con mayúsculas por parecerte omnipresente y oportuno para ser algo… Ya puedes relegarme al vacío, que si a mí me eliminas, te suprimes a ti también, y entonces te quedas en la calma oscura, en el vacío existencial que ya sufres como sufrimos todos.

Si ahora quiero… puedo hacer que te tropieces en la escalera de tu casa y que mueras.

No lo harás, te quedarás sin nada.

Sí lo haré, no me enfades.

Hazlo, estoy impaciente de ver como te tiras al vacío.

—Lo haré.

—Espera, espera. Antes de hacerlo, piensa en si prefieres moverme por el espacio, hacer que me aleje de este Dios que coarta mi libertad, que me aparte de este concepto que me minimiza en el entorno imaginario en el que vivo. Piensa en si hay alguien que quiera leer mi historia. Piénsalo.

Lo pensaré, pero no te olvides que tú eres mi objeto, que yo soy el sujeto.

Sí, el sujeto que está sujeto al objeto. Piénsalo.








3 comentarios :

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  2. Si tiressis a la Priscila pel balcó sempre podries inventar-te una filla seva. Esta guapo el diàleg, ara que has parlat amb ella la coneixes més!

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