domingo, 28 de marzo de 2010

Un usted, un señor y el minuto 25.

Para mi último seguidor


«Usted está nervioso o por lo menos minímamente agitado. Aunque el cigarro se le esté consumiendo entre los dedos y no fume compulsivo, usted está moviendo el dedo índice y se da golpecitos en el pantalón sin que nadie le vea.

No señor, siéntese, pues cojo mesa de cuatro pero siempre estoy yo sola sentada, no importa que aplaste a uno de mis colegas invisibles, entiendo que ver el fútbol cerca del televisor el domingo es lo más importante que le ha sucedido esta semana, no le voy a sacar ese honor.

Usted finge estar tranquilo. Sí señor, pero su estado sacudido, medio trémulo y revuelto a mí no se me escapa, a los artistas estas cosas no se nos escapan porque usted es materia, materia novelable, objeto de lo escrito por mi lápiz.

No señor, no me molesta sacar el cigarrillo del cenicero, no se preocupe, pero no mire mi hoja por el rabillo del ojo.

Usted bebe café, droga excitante, aunque su pulso esté nervioso de por sí… Que zapatos más horteras lleva… espero que cuando tenga que pasar por ahí aparte los pies.»

Minuto 25. Gol de Reyes. Piiii, falta…

«Usted, señor, tiene los ojos muy tristes. Cualquiera advertiría la desgracia de usted. No, no, ahora no me mire, usted mire el fútbol y estese tranquilito. Decía que cualquiera advertiría la desgracia de usted, sí, no sé si su mujer ya no le hace caso, si su hija no le habla, si tiene o no familia, si está enfermo y moribundo, si siente vacío existencial, yo que sé qué le pasa a usted, no sé cuáles son sus males. Cualquiera advertiría su desgracia, pero hoy, 28 de marzo, ahora, a las nueve y pico, sólo importa el fútbol y el gooooooool.

Shhhh. ¡Callaos, personajes!»

Usted aparta los pies. Gracias. No he oído un “de nada” tan grosero en la vida. «¡Jobar con el futbolero triste, maldito usted!».


1 comentario :

  1. ¿Gol de Reyes? Si es que... No está mal.

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