lunes, 12 de enero de 2009

Samantha (V, VII, VIII)

V

"[...]

Me voy, viento, porque el aguacero de esta noche
ha escondido el cantar de la luna,
sí, la que de tan hermosa se ha vuelto insípida.
Me voy, viento, a correr con el aire suave,
¡espérame, brisa!”

Samantha, 28 Diciembre de 2011


VII


Tormenta. Los coches levantan el agua a un metro de altura. El aire parece gris por la densidad y fuerza del agua. El agua parece oro cuando las farolas la iluminan. “Cae el agua al caer” piensa Samantha. “Qué tontería”. El frío parece metérsele por entre la piel, pero la bufanda le aprieta tanto el cuello que no es capaz de darse cuenta. El sueño la acogerá servilmente, esta noche mejor que la anterior y, en su sueño, saldrá una rata limpia y un gato con piel de leopardo.

Suelo mojado. Ambiente húmedo. Aire fresco que duele en las fosas nasales. En la calle hay una mujer que ha pisado una “mierda”. Ayer vio a un hombre pisar una también, pero ya estaba pisada. La ciudad está llena de estiércol, en el suelo y en el aire que respiramos. La mujer se ha mirado la bamba y ha intentado besar al chico que estaba a su lado. Él parece rechazarla, pero Samantha no consigue ver la escena con claridad. Al final se han besado. “¿Se amarán o sólo están jugando?”

Hoy la vida de Samantha es insípida. Sábado casero. No va a salir de casa, aunque tiene la posibilidad de hacerlo con gente. Pero no quiere porque hoy su vida es insípida como el agua. Sin embargo, una lágrima asoma en su mirada, en su ojo. Y otra gota la acompaña desde el otro ojo, desde su otra mirada. Puede verlo todo dos veces, con sus dos ojos, con sus dos miradas. La lágrima asoma su mano al vacío, va a lanzarse a la oquedad del barranco y caerá hasta llegar a su concavidad. Pero, en realidad, no hay fin, la lágrima no va a conseguir chafarse al llegar a la meta. Quedará viva para siempre.

Vacío, túnel negro, estrépito de sonidos agudos que acompañan la lágrima a su trágico fin. Al final, “chof”, todo renuncia a su color amargo y se vuelve espeso, como la miel. Pero es una miel agria, áspera, que cae de las nubes en oleadas de viento salvaje. El silencio, al fin, inunda la mente de Samantha. Es hora de descansar en el vacío de sus sueños.

[...]

VIII

La muñeca de Samantha sólo tiene cabeza. No tiene ni cuerpo ni nombre. Pero siempre sonríe. Con su boquita arqueada, con sus ojos redondos, con sus trenzas de tela y su gorro de maga. Sin pecho, sin piernas. La muñeca de Samantha no tiene cuerpo ni nombre.

...Continuará en la próxima entrada.

7 comentarios :

  1. Que increíble este universo. El entorno, el agua, la muñeca. Me parece tan audiovisual... Espero la siguiente entrada. Saludos y sonrisas.

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  2. Gonos. Ámgulo. Copio. Visión.
    ¿Cómo nos conocemos? ... una vez te leí y me pareciste fabulosa.

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  3. La mirada curiosa que espanta a la gente, el silencio inedito que no deja sonar las palabras, el secreto de la gente que oculta la verdad... y el tiempo que se queda sim espacio...

    Las lágrimas que se quedan sin gotas,
    invisibles, inasibles, inherentes
    a los ojos del triste e incomprendido.
    El frío que enconge las almas,
    la rabia débil que afloja las mentes...

    La inpotencia insaciable que te deja sin saver que hacer.
    Los malos momento que nunca se olvidan de recordar.
    Las sonrisas que quieres ver y no estan, que nos separan de un tu y yo...

    Que nos vuelven diminitos
    frente a la amargura de este mundo,
    y a la vez infinitos,
    nos volvemos intangibles, casi invisibles.

    Nos volvemos lo que queremos,
    nos olvidamos del miedo,
    nos volvemos inmortales,
    seguimos nuestros sueños.

    PD: lo de tu y yo, no viene a nada, viene a escrivir un verso, viene a que la inspiracion no tiene sentido xD o almenos para mi.

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  4. La mirada curiosa que espanta a la gente, el silencio inedito que no deja sonar las palabras, el secreto de la gente que oculta la verdad... y el tiempo que se queda sim espacio...

    Las lágrimas que se quedan sin gotas,
    invisibles, inasibles, inherentes
    a los ojos del triste e incomprendido.
    El frío que enconge las almas,
    la rabia débil que afloja las mentes...

    La inpotencia insaciable que te deja sin saver que hacer.
    Los malos momento que nunca se olvidan de recordar.
    Las sonrisas que quieres ver y no estan, que nos separan de un tu y yo...

    Que nos vuelven diminitos
    frente a la amargura de este mundo,
    y a la vez infinitos,
    nos volvemos intangibles, casi invisibles.

    Nos volvemos lo que queremos,
    nos olvidamos del miedo,
    nos volvemos inmortales,
    seguimos nuestros sueños.

    Pero, ¿acaso tenemos sueños?
    ¿O son imágenes vacías,
    sin más color que el de la lágrima azul
    que se agota llorando en el rostro deshauciado.

    Y que mas da lo que sean si les das mas valor que esa lagrima
    y que mas da si estan vacias si nos aferramos a un clavo ardiente por sentirnos queridos...

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  5. Sabes, me gusta mucho como escribes y lo inesperado e inusual de tus relatos.

    Un abrazo...

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